Él debe decidir cuándo termina
Publicado por Ocioso en Marzo 19, 2008
[16/03/2008 | 12:04 ] Si la eyaculación se da sin control, hay problemas, este es un tema que ya se ha tocado en otras columnas, pero no se puede dejar de escribir ya que las preguntas en mi correo y en mi consultorio privado continúan y por grandes cantidades.
Así que con mucho gusto lo tomaremos en cuenta.
Ya no se habla de “eyaculación precoz”, hace años que los científicos le pusieron el nombre de “eyaculación voluntaria o involuntaria” o “pobre control eyaculatorio”.
¿Tiene dudas?
Envíe sus consultas a la experta Carmen Aybar en aldia.co.cr o a la dirección de correo electrónico: carmenaybarg@gmail.com
¿Por qué es tan importante aclarar este tema? Porque ya sabemos que el varón puede aprender a controlar la eyaculación si asiste a terapia sexual y aprende hacer unos ejercicios.
La idea es que arranque con sesiones de caricias en toda su piel, así va aprendiendo y se dejan para el final las áreas erógenas, nunca se empieza al revés. Es como en la sexualidad en pareja: primero caricias en todo el cuerpo (bueno… esto es lo ideal) para que luego la mujer alcance su orgasmo clitorial y se pase a la penetración ¡y allí esta el asunto que muchos desconocen!
Muchos varones eyaculan afuera, entrando o adentro de su pareja cuando apenas han hecho unos cuantos movimientos pélvicos o de friccionar el pene.
Lo más frecuente es que eyaculen luego que penetran y no ocurra nada más, nada para la mujer y menos para él.
Para ellos es un tema delicado, esto por diferentes situaciones: Primero porque se pone en juego su virilidad, segundo si le interesa que la mujer disfrute se se sentirá muy mal porque no le puede brindar placer a nivel vaginal (que puede ser un placer interminable) y tercero, su eyaculación ni siquiera es placentera.
Muchos tienen dificultad para entenderlo, asocian la eyaculación con el orgasmo, y no es necesariamente así. El varón puede eyacular y no sentir calidad de placer, a veces no siente nada.
Soluciones
Bueno, pero no seamos tan dramáticos: existe solución. El asunto estriba en que se requiere terapia sexual.
Primero, un buen diagnóstico sexual (que no son exámenes de sangre si no una serie de preguntas muy confidenciales sobre la vida sexual pasada y la actual).
Para hacer un buen diagnóstico sexual y ofrecer una terapia de acuerdo a las características de cada varón, sus creencias y valores, no se trata de sugerir posiciones extrañas o técnicas que no vayan de acuerdo a como la persona vive su sexualidad.
Una vez que se hace el diagnóstico se realizan las sesiones de caricias propuestas, como se decía anteriormente, de manera que el varón aprenda a concentrarse y vaya descubriendo unas sensaciones que ocurren mucho antes de eyacular, que se llaman microorgasmos, variación del placer o preorgasmos.
Estas sensaciones no son fáciles de encontrar, pero se logran. Es allí donde el varón debe realizar los ejercicios para controlar la eyaculación: así la tendrá cuando él quiera y no cuando “se venga”.
Por ahí anda la cosa y podríamos seguir en este tema, los dejo con la inquietud, para que lo intenten y de no poder realizarlo solos, busquen ayuda profesional respetuosa y seria. Solo así es posible enseñar al varón a controlar la eyaculación o bien eyacular cuando él quiera: ser dueño absoluto de su placer y tener la posibilidad de darle verdaderos orgasmos a su pareja.
Estoy segura de que la virilidad que está en juego y la condición de ser un buen amante resultarán satisfactorias a partir de esta visión de la sexualidad.